En gran medida, muchos médiumnes brasileños han optado, de forma consciente o inconsciente, por una fusión entre el Espiritismo y elementos del cristianismo dogmático, promoviendo una visión religiosa del Espiritismo, que no sólo es ajena a la Enseñanza de los Espíritus Superiores que Codificó el Maestro Allan Kardec, sino que contradice sus principios más básicos.
Esto ha llevado a que promuevan imágenes, figuras estandarizadas y hasta la veneración a médiumnes ya desencarnados como si fueran santos; a que hablen continuamente de Jesús, no como el guía moral y espíritu puro que presentó el Maestro Allan Kardec, sino como una figura religiosa centralizada, a veces incluso con tintes teológicos propios del catolicismo.
Los jerarcas de las religiones institucionalizadas nunca han abierto las puertas a los espiritistas; por el contrario, históricamente nos han condenado, no hay vías simétricas. Sin embargo, muchos espiritistas brasileños se acercan a las iglesias, al papa, y traen de allá, y extienden sus sermones a sus adeptos, en el caso de Divaldo Pereira Franco; pero no hay reciprocidad doctrinaria por parte de las iglesias hacia el Espiritismo.
No se conoce la primera manifestación pública del papa a favor del espiritismo; por el contrario, el papa Francisco ve al espiritismo como una práctica que se alinea con lo diabólico, con lo supersticioso, con lo oculto, lo cual debe evitarse.
Históricamente, la iglesia católica ha rechazado el Espiritismo, calificándolo como superstición, desviación, o incluso influencia demoníaca. El catecismo es claro al condenar la evocación de los muertos, sin hacer distinción entre prácticas serias y supersticiones. El papa Francisco, en varias catequesis, ha señalado al espiritismo entre aquellas “puertas abiertas al maligno”, sin matices ni análisis doctrinario.
POR ESCUCHAR VOCES Y EXPRESARLO, ASESINARON EN LA HOGUERA A LA DONCELLA JUANA DE ARCO, Y DESPUÉS LA CANONIZARON. Luego Divaldo dijo que la doncella es JUDAS.
Divaldo Pereira Franco, hermano también de mi espíritu, ha demostrado a lo largo de los años una profunda admiración por el papa Francisco, al punto de expresar frases como: El papa es un espíritu superior, iluminado; es una bendición para el mundo. Y según el médium Divaldo, el papa Francisco sería uno de los 200 espíritus elevados que aceptaron la invitación de Jesús para reencarnar en la Tierra y promover una transformación espiritual positiva, especialmente en Europa. Y en entrevistas ha dicho que el papa y él comparten los mismos ideales, resaltando coincidencias éticas y morales.
Que quede claro; las comparte él a modo personal como espiritista religioso, y en ningún modo como la voz oficial del Espiritismo universal, sino como vocero de quienes siguen sus enseñanzas y criterios personales.
Aquí ocurre algo importante: Divaldo no habla como codificador, sino como conciliador emocional, adoptando un lenguaje amoroso, pero doctrinalmente ambiguo, que diluye las diferencias esenciales entre una religión dogmática y una filosofía libre pensadora como el Espiritismo.
El papa jamás menciona al Maestro Allan Kardec ni al Espiritismo con respeto ni apertura; sin embargo, muchos médiumnes como Divaldo, sí mencionan con reverencia a figuras eclesiásticas, buscando puntos comunes, a veces al precio de sacrificar la claridad doctrinal del Espiritismo.
Esto no es diálogo equilibrado; es un acercamiento religioso unilateral que alimenta la idea de que el Espiritismo necesita validación religiosa para ser respetable. ¡Y NO ES ASÍ!
Esto es grave porque millones de espíritas confunden la moral evangélica con la estructura religiosa, olvidando que el Maestro Allan Kardec no constituyó una religión, sino una ciencia del espíritu con base en la razón, el libre examen y la evolución del pensamiento. Y cuando los líderes espíritas reconocen a figuras religiosas sin que éstas reconozcan al Espiritismo, están dando la impresión de sumisión espiritual o dependencia doctrinal, lo que debilita el mensaje original de la Codificación.
La pregunta que clama por respuesta: ¿Por qué el Espiritismo debe reconocer a quien no lo reconoce?
No se trata de falta de hermandad ni de carencia de fraternidad; se trata de reciprocidad. No soy su enemigo, pero tampoco puedo considerarme su aliado, porque ustedes mismos, al asumirse como espíritus superiores escogidos, han trazado una distancia que no admite iguales; y esa barrera no la impone mi corazón, sino su propia postura.
El respeto mutuo no puede basarse en el silencio de una parte y la exaltación de la otra. Los espíritas tenemos el derecho y el deber de defender con serenidad, pero con firmeza, la autonomía de nuestra doctrina, tal como nos fue entregada por los Espíritus Superiores y sistematizada por el Maestro Allan Kardec.
Los conceptos espíritas se diluyen cuando se adaptan a las formas religiosas tradicionales, en un intento de hacerlo más aceptable para el público creyente, perdiendo así su independencia como Ciencia, Filosofía y Moral.
UNA VERDAD INCÓMODA PERO NECESARIA
No es sectarismo, ni falta de caridad; sino la defensa del carácter científico, filosófico y moral del Espiritismo, no es un capricho personal ni un ataque a los hermanos que profesan otras creencias. Es una necesidad para que el Espiritismo no se convierta en otra religión más entre tantas, repitiendo los errores del pasado que el Maestro Allan Kardec vino justamente a esclarecer.
Muchos médiumnes brasileños de renombre Como Divaldo Pereira Franco y Chico Xavier, sucumbieron a la presión cultural del medio religioso donde nacieron, como también por la influencia religiosa de sus mentores, pero eso no los convierte en la referencia doctrinaria, ni sus opiniones reemplazan la Obra Excelsa que los Espíritus Superiores dictaron.
Nadie, ni siquiera un médium reconocido como Divaldo o Chico Xavier puede contradecir los principios esenciales de la Codificación sin desviarse del Espiritismo auténtico.
-Héctor Fabio Cardona-

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